Casas que respiran, pero de forma controlada

Cuando hablamos de permeabilidad al aire de los edificios solemos emplear expresiones como hermeticidad o estanqueidad. Frente a estos términos es frecuente encontrarse reacciones adversas y frases que el saber popular expresa diciendo que  “las casas tienen que respirar”. Y es cierto, pero no a su libre alberdrío ni dependiendo del azar.
 
La finalidad de la infiltrometría es el control y la limitación de aire no deseado. Por lo tanto, el objetivo no es la construcción de edificios totalmente estancos o herméticos, sino tener el control total de las infiltraciones y exfiltraciones.
 
¿Las infiltraciones de aire son consideradas ventilación natural?
Las infiltraciones de aire no son consideradas como ventilación natural, ya que no se puede controlar el momento preciso en el que estas se producen, su duración, el grado de apertura, no proporcionan la ventilación adecuada ni se distribuyen de manera uniforme.
 
¿Cuáles son las consecuencias de las fugas de aire?
-Costes energéticos: Las fugas incrementan los consumos de climatización.
-Salud de los ocupantes: El número de infiltraciones es directamente proporcional a la entrada de contaminantes como: polvo, plagas y gases, provocando problemas de calidad de aire interior.
-Confort de los ocupantes: los ruidos, corrientes y humedades son más persistentes con las fugas de aire, provocando un perjuicio en el confort de los ocupantes.

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